Siento que me sigue. Al menos, siento que algo me sigue. Detrás de mí, arrastro ambas maletas, con las llantas creando un ruido sordo al contacto con la alfombra del pasillo. No se escucha nada más. Pienso en el Dolphin Hotel de Baila, baila, baila y espero que, de un momento a otro, las luces…