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Rápido: Si un Koala cae en el bosque y no hay nadie allí que lo escuche, ¿de todos modos la existencia sigue siendo irrelevante?
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El koala es un alguien que se escucha a sí mismo caer. Así que sí.
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Por favor, me reí. Y mucho.
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Imaginé al koala en el suelo, luego de
haberse escuchado el golpe contra el suelo cubierto de hojas y musgo. Y
allí permanece, con el ceño levemente fruncido y la hoja de eucalipto a
medio terminar. El eco del golpe resuena en su mente, y piensa en que
no quiere volver al árbol. En que no ama a su esposa, pero sí a sus
hijos. En que odia su trabajo, pero lo mantiene ocupado, para no pensar
en nada más. En que extraña a Bezie, su amor de la juventud. ¿Qué será
de ella ahora? Seguro se juntó y ahora tiene más crías de las que
puede cuidar.
Piensa en que si se queda en el suelo, nunca más tendrá que escucharse caer.
Bueno, esto no cuenta como un relato. No uno propiamente dicho.
Lo escribí en una conversación con mi mejor amigo, una noche en la que,
al parecer, no tenía nada mejor que hacer que pensar en koalas —pienso
en koalas más veces de las que me gustaría admitir. Esto sucedió el 2 de
junio.
Tiempo después, me contó que estaba trabajando en un cortometraje
basado en un texto mío, pero no me quiso decir cuál. Los días pasaron.
El 14 de septiembre, me encontré con el cortometraje Koala nihilista, que mi mejor amigo había subido a YouTube. Lo vi. Me sonaba extrañamente conocido. Caí en cuenta. Me hizo muy feliz.