
Hábito es definido por la RAE como un
«modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de
actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas» y
según me enseñaron en la universidad, un hábito se puede desarrollar en
21 días.
Soy una persona promedio, con buenos hábitos y malos hábitos. A
veces, por trabajar, pospongo mi horas de comida hasta límites
ridículos, olvido tomar suficiente agua o suelo gastar una considerable
cantidad de dinero en objetos que no necesito; corrijo a la gente con
frecuencia, interrumpo a los demás cuando están hablando y no duermo las
horas que debería. Y algunas de estas prácticas me gustaría cambiarlas —digo algunas porque no creo que me sea posible dejar de corregir a los demás.
Hoy leí el primer tomo de xxxHolic, un manga de CLAMP
publicado por primera vez en Japón en el año 2003. La historia sigue a
Kimihiro Watanuki, quien conoce a Yuuko Ichihara, bruja de las
dimensiones y dueña de una tienda en donde se conceden deseos. Este
primer tomo habla de malos hábitos: una chica que lo único que sabe
decir son mentiras y una mujer que pasa demasiado tiempo en la
computadora y que se da excusas para seguirlo haciendo. Casi al final
del tomo, Yuuko dice: «No importa el objetivo o quién seas, para hacer
algo, o dejar de hacer algo, lo tienes que decidir tú misma y hacerte
una promesa» y procede a partir una laptop a la mitad con un bate de
béisbol rojo. Más tarde, Yuuko le explica a Watanuki que no importa lo
que ella haga para ayudar a la mujer, siempre puede ir a comprarse otra
computadora. La decisión de cambiar debe venir de ella.
«Los malos hábitos no son algo que otras personas deban corregir. Debes corregirlos tú mismo.»Yuuko, xxxHolic.
¿Alguna vez tu pareja te ha dicho que cambies algo de ti, porque le
molesta? Lo detesto. Como Yuuko, creo que el cambio debe venir desde
dentro de nosotros, y aunque el hecho de que lo señalen ayuda, solo
desde nuestro interior pueden nacer las ganas de transformarnos. Que en
una relación una parte le pida a la otra que haga algo distinto es
común. Tal vez a tu pareja no le gusta que no le abraces tanto o le
disgusta que debatas (casi) todo. Y tú puedes decir que lo cambiarás,
por el bien de ambos. Espera. No. ¿Por qué cambiarlo? ¿Solo porque a la
otra persona le incomoda algo que es inherente a ti? Si no te nace dar
tantos abrazos o si te gusta soltar de vez en cuando un argumento
contrario, ¿dónde está lo malo? Yo relaciono esto con los tipos de amor,
pero ya hablaré de eso en otra ocasión. A lo que voy con esto es que
las ganas de cambiar o adquirir un hábito deben venir de ti y para ti,
no porque a alguien se le haya pasado por la mente que no le parece lo
que haces, porque eso puede desencadenar un proceso de
desperzonalicación.
Intenté hacer de la escritura del blog un hábito y hasta ahora voy mal. Subir algo cada semana no parece querer estar en mis planes. Sin embargo, seguiré intentándolo. Al menos para mí.
Platicando con una amiga sobre hábitos, le sugerí que hiciera un
calendario y que se pusiera metas diarias a realizar. Si las llevaba
todas a cabo, tachaba el día —o puedes ponerle un corazón o una estampa o
lo que te guste— y continuara así, formando una cadena de días con
objetivos cumplidos. Y el día que no lo hiciera, la cadena se rompería y
habría un espacio en el calendario señalando cuándo no lo había logrado
—lo que no es el fin del mundo, pero sí resulta incómodo. Y no tienen
que ser metas tan complicadas; en realidad, el cambio inicia por cosas
pequeñas. Y esto recuerdo haberlo leído en algún lado, solo que ahora
mismo no recuerdo dónde. Entonces, no tienes que cambiar el mundo en el
primer intento: tal vez hacer tu cama todos los días —el ejemplo
clásico— o correr veinte minutos, leer el capítulo de un libro, ver una
película o lo que se adapte mejor a lo que quieres lograr. En cada
segundo de película hay 24 fotogramas: son las partes pequeñas que lo
conforman lo que le dan sentido.
Me gustan mucho los juegos RPG y me gustan tanto que a veces me gusta
pensar que la vida funciona como un juego de rol. Hace unos días, mi
mejor amigo caminó un tramo difícil cargando mucha madera —porque así es
él. Al llegar a su casa y avisar, le respondí con este mensaje:
+250 EXP.
+5 Madera.[SUBES DE NIVEL]
+1 Inteligencia.
+1 Resistencia.
+2 Sabiduría.
Prácticamente, la vida funciona así, solo que no tenemos una barra de
experiencia ni un contador que nos diga cuál es nuestro progreso, pero
sí vamos ganando habilidades y desbloqueando nuevos conocimientos
conforme vamos viviendo nuevas y distintas situaciones.
Hoy pensé en que me gustaría inventar mi propio sistema así, para
motivarme a hacer cambios. Escribí en una lista las cosas que tengo que
hacer diariamente, lista que se reiniciará cada noche. Me pondré,
además, Misiones Semanales —como escribir para el blog—, Misiones
Quincenales —acabar un libro, por ejemplo— y Misiones Mensuales —todavía
no se me ocurre alguna; ¿hacer una sesión de fotos?— para luego ver mi
progreso. Aún no tengo un sistema de experiencia ni de niveles. Tal vez
solo lo escriba en una libreta y vea cómo se va llenando y llenando. Eso
podría ser satisfacción suficiente.
Por supuesto que ya hay aplicaciones que se encargan de hacer de tu vida y tus hábitos un RPG, como RPG ToDo List & Calendar o Habitica: Gamify your Taks,
pero me gustaría probarme a mí mismo como diseñador de dinámicas. Quién
sabe, tal vez algunos de mis amigos decidan unirse y vuelva esto un
MMORPG.
«Cada persona tiene una opinión diferente sobre lo que es malo o bueno.» Yuuko, xxxHolic.
¿Tienes algún mal hábito que quieras cambiar? O, por el contrario,
¿algún hábito que quieras adquirir? Si tienes identificado un hábito que
no te gusta de ti y quieres cambiarlo, tal vez ahora sea un
buen momento para hacerlo, por ti, porque quieres, ya que es bastante
válido conocer los propios defectos y aceptarlos y continuar viviendo
con ellos. ¿Por qué tendríamos que corregirlos si no queremos?
Empero, si sí lo deseas, intenta con el calendario y con el método de
los panditas —eso de que cuando estudias pones panditas en las hojas a
las que quieres llegar y cuando estás allí, te comes la gomita— o
descarga una aplicación o inventa tu sistema. Solo necesitas 21 días
para ese cambio o para aprender una nueva habilidad.
Esto puede ser una brújula en la vida A La Deriva y tu propia tienda donde se cumplen deseos.